Socialistas de todos los partidos

Blog inspirado en el libro "Camino de servidumbre", que Hayek dedicó a los socialistas de todos los partidos. Socialismo entendido como colectivismo, como sumisión del individuo al grupo, en aras de hermosos ideales que no sólo en su sueño producen monstruos.

jueves, junio 15, 2006

Hitler, ese gran ecologista

En 1937, el gobierno nacionalsocialista alemán prohibió a los judíos tener animales domésticos de compañía. ¿Razón?. Los animales eran demasiado buenos como para tener que convivir con los pestilentes judíos. Todos los animales que los judíos poseían hasta el momento, les fueron retirados, y entregados a familias arias.

El proceso de deshumanización del otro, del diferente, comienza de manera lenta y sutil. A base de repetirse machaconamente mediante palabras escritas, radiadas, propaganda, carteles, caricaturas, cine, etc, los judíos fueron siendo vistos por sus conciudadanos cada vez más como parásitos de la sociedad, virus que infectaban la sangre aria, sanguijuelas, ratas.

En cambio, los verdaderos animales gozaron de una protección nunca vista. La legislación nazi fue pionera en el ecologismo impuesto por el gobierno.

Hitler no fue hipócrita. Dejó escrito en el Mein Kampf su programa de futuro para Alemania, años antes de ser canciller, encerrado en una cárcel. Nadie puede decir que los nazis no avisaron. Pero a pesar de eso, una mayoría de alemanes les votó. Quizás no se los tomaron en serio, quizás pensaron en usarlos como arma defensiva momentánea frente al peligro de revolución comunista, como un protagonista de Cabaret le dice a su amigo inglés tras la escalofriante escena del Tomorrow belongs to me. Quizás la respuesta es más simple, y muchos alemanes veían con buenos ojos el programa nazi. En cualquier caso, aún gozando de poderes dictatoriales desde 1933, y aún habiendo sido meridianamente claro al expresar sus proyectos de futuro, Hitler no empezó a exterminar judíos de un día para otro. 4 años pasaron antes de que a los judíos les quitaran sus gatos, sus perros, sus canarios, la poca compañía que les pudiera quedar, un último consuelo casero ante el horror del régimen nazi.













Todos somos capaces de reaccionar ante un mal repentino e injustificado. Por eso, el mal más peligroso se va incubando lentamente. Una mezcla de propaganda, violencia, dominio del sistema educativo, lenta escalada de la opresión, represión, tiempo, justificaciones (in)morales, eliminación de la libertad de expresión, equidistancias, culpabilización de las víctimas, bonitas palabras, fanatismo de la minoría y cobardía de la mayoría.

No, ni siquiera los nazis lo hicieron todo de golpe. Fueron apretando la soga un poquito cada año.

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